
Alguna vez, alguien me habló de la sincronía entre el entorno musical perfecto para un momento ideal. Era un experimento interesante: Tratar de relacionar imagenes con la acción que se estuviese efectuando en el momento, como buscando una relación perfecta de imagen vs. sonido.
Ok, lo admito, le propuse barrer el patio de la casa a mi novia (era un desastre de hojas y ramas de árbol, objetos destruidos por sus perros y tierra por todas partes) y con la ardua tarea por delante (y un poco arrepentido por mi estúpida caballerosidad) busqué el acompañamiento musical en mi reproductor pórtatil ideal para ese momento.
-Buen momento para intentar el experimento- pensé y me di paso a seleccionar la música ideal, ya con escoba, recogedor, bolsas de basura en mano y una ya casi extinta tarde de domingo.
-Veamos: Nirvana, The Slits, Fiona Apple... mmm, no. Joni Mitchell, The Velvet Underground, Nick Drake, The Beta Band... quizá... no. Que difícil tratar de hacer semejante proeza con el tiempo contado por que pronto va a oscurecer y no he hecho ni puta cosa de limpieza. Al carajo, voy a poner a Lady GaGa o a los Spin Doctors, total, ya lo intentaré en otra ocasión. Entonces, en uno de mis imprevisibles cambios, decidí poner un disco que un amigo me había regalado hace tiempo y nunca había escuchado. Recuerdo que me fue descrito como "viene una rola que me gusta mucho, pero te lo paso, capaz y te gusta" y pues de verdad, en ese entonces, no me despertó ningún interés por escucharlo.
El disco es de un grupo llamado The The, aunque en verdad el grupo es una sola persona: Matt Johnson, el cantante, compositor y mente maestra tras este proyecto; el nombre del album es, irónicamente, Dusk (Anochecer). No estaba preparado para lo que estaba por escuchar.
Desde el primer track, esa demencial y sardónica introducción (al estilo de esos molestos programas de ventas por tv) con "True Happiness This Way Lies", sabes que estas frente a un reto, mas que un simple disco:
"...Porque no he encontrado paz en el pecho de una chica, y no he encontrado paz en la religión del mundo, y no he encontrado paz en el fondo de un vaso. A veces pareciera que pido mas de lo que puedo recibir. La única verdadera libertad, es la libertad de los deseos del corazón. Y la única y verdadera felicidad... esta por aquí."
El ser humano es expuesto como alguien incapaz de vivir sin anhelos, sin desear nada. Como una bestia destinada al sufrimiento por la carencia de la posesión de las cosas que desea y no puede tener, por su propia necedad.
"Love Is Stronger Than Death" cambia en forma, pero no en fondo. Un track de arreglo mas elaborado que el anterior, pero con una fuerte carga emotiva: La tristeza de perder todo lo que amamos frente a la muerte se vuelve una esperanzadora negación, al darse que cuenta que el amor que podemos llegar a sentir por nuestra humanidad real (ese que se vive al día, tan implorante como vital) es aún mas grande que esta. Una maravilla.
El blues de "Dogs Of Lust" y su letra de lujuria descontrolada en la mente, ejemplificada por perros, llega para romper el patrón intimista que parecía llevar el album, un track poderoso e increíblemente pegajoso. "This Is The Night" genera otro punto de rompimiento. Una especie de cuasi-vals donde el ritmo lo determina lo que parece una pianola, y pese a lo que su juguetona meodía pudiese hacer pensar, este es otro tema clave en el concepto del disco: un hombre temeroso de sí mismo y del mundo que le rodea, solitario, solamente desea ser abrazado cuando la noche llega y lo apresan sus mas profundos miedos e inseguridades.
"...Así que no me pregunten de guerra, religión o dios, amor, sexo o muerte, porque si bien todos saben lo que está mal en el mundo, yo todavía no sé lo que pasa conmigo mismo..." Dice "Slow Emotion Replay" un blues a la old school efectivísimo, notorio desde su primer verso, es el manifiesto del individuo único ante un mundo totalitario y dominante. Pieza clave, y vamos a la mitad del album, que cada vez parece ponerse más catártico y complejo.
La cachondería llega de la mano de "Helpline Operator" un tema acompasado y sensual, al igual que "Sodium Light Baby". El primero explora la necesidad de ser escuchado y comprendido (tan propia de la mayoría de nosotros), mientras que la segunda habla de la obsesión por el ser que se amó y no más, al sentir su recuerdo en cada lugar donde esté.
-¡Amor, está sonando tu celular!- Me grita mi chica desde la ventana- ¡Deja eso, y ven a contestar!
Interrumpo la labor doméstica y el paladeo musical, me dirijo a contestar a toda prisa. Ha transcurrido ya la media hora desde que comenzé a barrer y está por anochecer, así que vuelvo a lo que hacía (que ya para entonces, la verdad ya lo hacía de manera robótica y desconcentrada, un tanto por el esfuerzo físico y otra parte por la concentración a la música). 3 temas más, sólo 3.
"Lung Shadows" es una belleza en sí. A excepción de un solo verso que integra la canción ("cierro mis ojos y estás junto a mí, puedo sentir tu aliento sobre mi cuerpo. Acércate a mi. Acércate a mi.") susurrado, sensual y sugerente, el resto de la melodía es una pieza enigmática y densa, de influencia muy jazz. Pareciera mas ser un preludio a la siguiente y apabullante "Bluer Than Midnight", esa discreta pieza al piano, "...Sálvame, sálvame de mi mismo..." repite rogando ser escuchado por quien sea que lo acompañe, que lo salve de ese circulo vicioso de placer/culpa en el que vive atormentado por su pasado. Brillante, así nada mas.
El final de este grandioso album llega de manera no menos genial con "Lonely Planet", un track que cierra la crisis existencial tras la aceptación de la vida misma como un un mundo al cual es vital saberse amado. "Si no puedes cambiar al mundo, cambia tú" repite Johnson "el mundo es muy grande y la vida muy corta para estar solo". Una pieza de belleza invaluable y la culminación lógica de una catársis sónica:
Un ser encerrado en su individualidad, llega a cuestionarse sobre los motivos que parecen apartarle de los demás. Busca sentirse sencillamente aceptado, amado, sentirse liberado de su tormentoso pasado y su constante carencia por lo que jamás podrá tener y termina dándose cuenta de el valor de su vida misma pese a la adversidad. Ahora ha dejado de ser un ser solitario y se ha convertido en un ser consciente. Consciente de sí mismo. Consciente de los demás.
Casualmente ha obscurecido ya mientras reproducía el último tema, saco las bolsas llenas de basura a la calle y entro a la casa a alistarme para cenar. Mi novia me mira algo extrañada, como buscando un rastro leve de molestia en mi rostro.
-¿Estás bien?- Me pregunta -Te noto raro...
Le esbozo una sonrisa, y le digo que todo está muy bien. Pero de dos cosas si estoy seguro: Soy un desastre para las labores domésticas, pues no acabé ni siquiera con lo que hacía y dejé peor de lo que estaba. La otra que esa tarde fui capaz de realizar la famosa sincronía sónica, pero a un plano aún mejor de lo que pensaba: logré una comunión de música y atmósfera, y entre estos dos estaba yo mismo, como parte de ese universo tan imaginario como real, tan lejano y tan profundo, tan ajeno, y sin embargo, ahora tan parte mi. El soundtrack de mi vida.
Sin duda tienes un portento de talento para escribir. El próximo Octavio Paz, sin más ni más.
ResponderEliminarEsto debería de tener un "me gusta" como facebook :p
ResponderEliminarAb