
Debo reconocer que el internet es una verdadera maravilla. Es todo un mundo de conocimiento y saber al alcance de la mano, un verdadero tumbaburros y una fuente imprescindible de información. Entre esas maravillas por conocer está precisamente Danielle Dax.
Debo admitir que no conocía en lo absoluto a esta genial y excéntrica cantante, compositora, productora, multi-instrumentista y actriz británica, quien a pesar de tener un estilo muy personal (suele compararsele con Kate Bush, pero las comparaciones además de obvias resultan cortas en criterio) y algunas de las composiciones más insólitas en oídos de quien escribe, nunca tuvo éxito comercial, ni reconocimiento de la crítica masiva y tan solo es considerada en esos discretos pero fieles grupos "de culto".
Jesus Egg That Wept (1984) además de su extravagante título, es un digno testimonio de su brillante talento para componer piezas de texturas desquiciantes, disonantes e hipnóticas.
Con tan sólo seis cortes, este album brilla en composiciones tan intrigantes como "Evil Honky Stomp" (mi favorita del albúm) con esa repetición de cinta análoga muy al estilo de las composiciones de los años treinta, "Hammerheads" y sus sincopadas percusiones tribales y "The Spoil Factor" una enigmática y bizarra melodía, con un austerisímo fondo musical (consiste solo en el sonido de cintas en reversa y un teclado) sobre el cual flota la voz de Danielle.
Se trata de un reto para verdaderos melómanos, pues su música es para paladearse detenidamente, ya que no es en lo absoluto un disco digerible, ni mucho menos comercial. Escuchar esta grabación significa dejar las etiquetas fuera, pues aunque se clasifica como avant garde o alternativa, la música de este album evita caer en cualquier tipo de etiqueta.
En pocas palabras: Un album que debe re-descubrirse como el tesoro que es por su arriesgada propuesta musical y la valentía de su autora por explorar caminos diferentes y audaces, a pesar de la mediocridad sónica tan dominante, con esa obsesión por el sonido "de moda" que se vivía en su época (y se vive aún ahora...).
Danielle siguió haciendo discos (muy buenos, por cierto, y de los cuales hablaré con su debido espacio en otra ocasión), haciendo en ellos, literalmente, lo que le venía en gana y creando una base de fans muy discreta en populación, pero profunda en admiración y respeto.
La industria musical, en cambio, no fue tan benévola. Al firmar con Sire Records, nunca obtuvo ni la promoción adecuada ni el apoyo que se esperaría de una major label. Para colmo, la mayoría de sus albumes están hoy por hoy, fuera de circulación, por lo cual encontrarlos nuevos/en perfecto estado, es casi imposible.
Pero ahí esta el internet, para acercarnos a propuestas como esta, para hacernos saber sobre la buena música que alguna vez se hizo y se condenó a desaparecer, pero que ahora resurge con nuevos bríos para una generación que no se conforma con lo que escucha solo en la radio. El tiempo le hará justicia a Danielle Dax. Y el tiempo mismo la traerá de vuelta. Ojalá y así sea.
Danielle Dax - Evil Honky Stomp
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